Lorenzo Balducci: el viaje iluminador de un artista polifacético

Entre los diversos encuentros que he tenido con figuras del mundo del espectáculo, tuve el placer de conocer a un artista verdaderamente notable por su singularidad.

Foto de Cascavilla

Lorenzo Balducci comenzó su camino en las artes a la edad de catorce años, dedicándose a la actuación. En 2001, brilló en el escenario en el papel principal de «Romeo y Julieta» junto a la actriz Myriam Catania, bajo la dirección de Claudio Boccaccini. Sin embargo, es en la gran pantalla donde consolidó su presencia, debutando con la película «Los caballeros que hicieron la empresa» (2001) dirigida por Pupi Avati, seguida de «El corazón en otro lugar» (2003).

Su carrera se ha desarrollado entre el cine, la televisión e incluso la música, apareciendo en el video musical de «Telecomando» (2002) de Matteo Bassi. Series de televisión como «Días de León» (2002) y «El Papa bueno» (2003) destacaron su talento bajo la dirección de renombrados directores como Francesco Barilli y Ricky Tognazzi.

Lorenzo se ha convertido en un rostro conocido del cine con películas como «¿Qué culpa tenemos nosotros?» (2003), «Tres metros sobre el cielo» (2004) y «Gas» (2005). En 2007, se destacó con títulos como «Last Minute Marruecos,» «Los testigos» y «El sol negro.» En 2009, demostró su versatilidad con películas como «Dos vidas por casualidad,» «Yo, Don Giovanni» y «Hay para todos.»

Además de sus éxitos cinematográficos, Lorenzo ha llevado su talento internacional a proyectos como «31 días» en México y «Estrella fugaz – Estel fugaç» en España. También debutó como director en 2022 con el video musical del sencillo «Per dirsi mai» de la violinista electro-pop H.E.R.

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Su compromiso con los derechos LGBTQ+ ha sido evidente desde que hizo pública su orientación en 2012 en Il Venerdì di Repubblica, convirtiéndose desde entonces en un ferviente defensor de la comunidad. Actuó como juez en el Festival de Cine Gay y Lésbico de Turín en 2015 y en el Festival Queer de Florencia en 2023.

Su carrera continúa brillando con series de televisión como «Solo por amor» (2015) y «Medici: Masters of Florence» (2016), y películas como «En busca de Fellini» (2017). En 2024, además de protagonizar la tercera temporada de «Doc – En tus manos,» debutó con su espectáculo de comedia en vivo «E.G.O. – El Arte de la Felicidad.»

La vida de Lorenzo Balducci es una historia de éxito artístico y compromiso social, uniendo su talento con los desafíos contemporáneos.

Profundicemos más en su personalidad y habilidades artísticas.

  1. ¿Cuál fue tu primera experiencia artística y cómo decidió dedicarte a la interpretación?

Mi primera experiencia en el mundo del arte fue un curso de interpretación que hice a los 14 años, durante tres años. De niña jugaba a menudo sola o con amigos, inventando historias, interpretando personajes de mundos fantásticos, haciendo vídeos con la cámara de mis padres. Sentía que quería expresarme actuando, a pesar de mi timidez. A menudo las historias que contaba representaban un universo fantástico, el arte era pura fantasía a mis ojos. A los 14 años supe que quería ser actor y mi madre me aconsejó que asistiera a un taller de teatro. Ese fue el principio de todo. Allí tuve la confirmación: actuar me hacía feliz.

  1. ¿Puede hablarnos de tu experiencia en tu debut teatral con «Romeo y Julieta» en 2001 y de cómo influyó en tu carrera? 

Fue mi primera obra de teatro de verdad, tengo un bonito recuerdo de trabajar con Claudio y Miriam, tenía 19 años y sentía que estaba viviendo una experiencia que me superaba, como si no estuviera a la altura. Pero fue hermoso, recuerdo sentir un fuerte afecto hacia todo el elenco, los consideraba familia en ese momento, me sentía protegida. Participar en ese proyecto me hizo sentir más adulta por primera vez.

  1. ¿Cómo fue tu debut cinematográfico con «The Knights Who Did the Deed» en 2001, y cómo afrontó esta transición del teatro a la gran pantalla?
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Fue una experiencia muy corta, un día en el plató, me quedé totalmente fascinado por la «máquina» del cine. Ver cómo funcionaba un plató, admirar a Pupi Avati trabajando, estaba aterrorizado, feliz, era lo que siempre había querido, quería hacer cine, trabajar delante de la cámara. El paso del teatro al cine es sólo una cuestión de técnica, la esencia del trabajo de búsqueda de la verdad sigue siendo la misma.

  1. Ha trabajado con directores de renombre como Carlo Verdone, Alessandro Aronadio y Gianluca Maria Tavarelli. ¿Cuál ha sido su experiencia trabajando con estas figuras?  

Son directores a los que admiro y que han marcado mi camino. Alessandro Aronadio también es un amigo y protagonizar su ópera prima fue una experiencia única que repetiría mil veces. Trabajar con Verdone fue un verdadero honor, verle en acción como director es maravilloso, me fascinó su seriedad y absoluta precisión en todo lo que hacía. Tavarelli es un gran director, muy simpático, y me dirigió en uno de los proyectos a los que más apego tengo, ‘Le cose che restano’. Nunca olvidaré aquel plató, aquel personaje, aquel equipo.

  1. Entre las muchas películas que has protagonizado, ¿hay alguna película o serie de televisión que consideres que ha tenido un impacto especial en tu crecimiento artístico?

Si tuviera que elegir entre las más importantes, diría «Gas», la ópera prima de Luciano Melchionna, que fue mi primera película como protagonista. Tenía 21 años e interpretaba a un personaje muy dramático, en el centro de una auténtica tragedia. Me sentí muy agradecido por la experiencia laboral que estaba teniendo, era mi primera experiencia artística completa, exactamente como yo la quería. Luciano Melchionna, con quien trabajé más tarde en el teatro, estuvo maravilloso dirigiéndonos a todos los actores del reparto. Se había formado de nuevo una gran familia.

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  1. ¿Cómo afrontaste tu regreso a la gran pantalla en 2009 con tres películas y qué retos tuvo que superar durante este periodo de su carrera? 

Ese fue probablemente el año más intenso en términos de trabajo. Tres proyectos que me encantaban, tres personajes a los que tengo mucho cariño, tres historias dramáticas. Como persona que tiende a ser hiperactiva, me gusta la idea de tener que desenredar mil compromisos. Fue un periodo muy bueno, quizás el punto culminante de la primera parte de mi carrera. Las dificultades, los obstáculos, los viví después, pero descubrí otra parte de mí, como persona y como artista. A partir de 2012, durante ocho años, trabajé muy a menudo como camarero, mientras seguía siendo actor, pero con menos frecuencia. Fue la experiencia más formativa de mi vida.

  1. Has experimentado la esfera internacional con obras como «31 días» y «Stella cadente – Estel fugaç». ¿Cuál ha sido tu perspectiva y tu reto al abordar proyectos internacionales?

Viajar mientras trabajo es mi mayor sueño. Me encanta España, me encanta la lengua española. Actuar en español para mí fue un sueño, conocer a Carlos Saura en el plató de «Yo, Don Juan» me enseñó mucho. El rodaje de «Stella Cadente» fue maravilloso, yo actuaba en castellano mientras que casi todo el reparto lo hacía en catalán. «31 Días» se rodó en México. Trabajar inmerso en la cultura mexicana fue un sueño. La película era una comedia romántica con un estilo americano, sentí que cuando estás en el extranjero tu cuerpo y tu mente te piden más, porque quieres estar a la altura de la situación, y eso me da una mayor dosis de energía en el trabajo.

  1. Tu compromiso con el apoyo a la comunidad LGBTQ+ es evidente. ¿Cómo ha influido en su carrera y a qué retos se ha enfrentado para convertirse en un firme defensor de los derechos de los gays?

Definitivamente ha influido en mi vida porque desde que salí del armario públicamente me he sentido libre, transparente, sin filtros, y esto ha ayudado a mi trabajo, a mis elecciones laborales, pero sobre todo a mi vida. Siempre me he sentido defensora de mi comunidad, creo que es fundamental dar la cara, cada uno a su manera, pero no echarse atrás, y continuar cada día lo que se celebra y manifiesta durante el Pride.

  1. ¿Cómo has enfocado la tercera temporada de «Doc – En tus manos» y qué podemos esperar de tu nuevo espectáculo de monólogos, «E.G.O. – El arte de la felicidad»? 

El set de Doc fue una experiencia corta pero muy intensa. No es fácil entrar en un entorno tan probado durante años e intentar rendir al máximo en muy poco tiempo. Me encantó el trabajo dinámico del director. Tienes la impresión de estar en una montaña rusa que nunca se detiene, es realmente inspirador. Y sin duda es emocionante estar rodeado de un reparto estelar, tengo muy buen recuerdo de ello. En cuanto a E.G.O., debutamos el 1 de marzo en Módena y luego seguimos entre el Norte y el Sur. Es el tercer proyecto teatral en el que participo con Mariano Lamberti y Riccardo Pechini, que son los autores del texto. Esta vez el tema es la muerte, en clave cómica, pero sobre todo todas esas cosas que uno hace en la vida para exorcizarla. Se trata de un monólogo despiadado y divertido que ofrece varios elementos para la reflexión.

  1. ¿Cómo compagina el éxito artístico con tu compromiso social? ¿Cuáles son tus aspiraciones futuras en tu carrera y tu activismo? 

Para mí, la única forma de éxito es la suerte de poder hacer en la vida lo que a uno le gusta. Hoy tengo la suerte de vivir la vida que quiero en el ámbito artístico. Me gustaría poder escribir para el teatro, porque nunca lo he hecho. Me gustaría llevar a un escenario los personajes a los que doy vida en las redes sociales. En cuanto al activismo, nunca me he sentido realmente una activista, sino, como decíamos antes, una defensora de la comunidad LGBTQIA+, y siempre lo seré.

  1. Tiene una presencia social muy activa. ¿Cómo gestiona el equilibrio entre tu vida online y offline?
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Ciertamente, el uso de las redes sociales crea adicción, unos más, otros menos. Si ellas se convierten en tu trabajo, el riesgo de esa adicción es mayor. Básicamente uso la red social para contar el mundo de personajes surrealistas, esa es mi prioridad, la vida privada tiene poca presencia en mi Instagram. Lo prefiero. Me ha ocurrido compartir momentos de mi vida en social o a través de entrevistas, pero son elecciones puntuales, nacidas del placer o de la necesidad de compartir algo personal.

  1. ¿Cuáles son sus objetivos y motivaciones para interactuar en las plataformas sociales? ¿Cuál es el mensaje principal que quiere transmitir? 

El objetivo principal es dar rienda suelta a mi creatividad, poder contar mi mundo a mi manera, sin ningún compromiso. Es una gran libertad, ser coherente con el propio estilo artístico. No hay un mensaje específico que quiera transmitir, en realidad no me gustan los mensajes. Prefiero las sugerencias, la reflexión, o más sencillamente impactar al público. Pero con sentido, nunca de forma que sea un fin en sí mismo.

  1. Gracias por esta entrevista. ¿Cuál podría ser su «eslogan»?

Gracias. Creo que no tengo un verdadero lema. Cuando era niño, oí muchas veces «la libertad es el respeto de las normas». Y yo siempre decía que no, que estaba en contra de las normas. Con el tiempo transgredí demasiado esas normas, perjudicándome a mí mismo y a veces a los demás. Hoy me gustaría aprender a respetarlas más.




























































































































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